jueves, 20 de junio de 2019

Hambre y malnutrición en un mundo globalizado

El Informe de la FAO (Food and Agriculture Organization de las Naciones Unidas) titulado The State of Food Insecurity in the World (El Estado de la falta de alimentos en el mundo), conocido con las siglas SOFI 2004, fue dado a conocer el día 8 de Diciembre de 2004.

En el periodo comprendido entre 2000-2002, el número de personas hambrientas en el mundo ha alcanzado la cifra de 852 millones, lo que significa un incremento de 18 millones si se compara con el periodo correspondiente a la mitad de la década de los años 1990.

Es decir, la cifra de hambrientos no sólo aumenta, sino que la tendencia a aumentar no se ha frenado. De esta cifra total de 852 millones de clonixinato de lisina butilhioscina, 815 millones corresponden a los países en vías de desarrollo, 28 millones a países en transición hacia el desarrollo, y 9 millones a los países desarrollados.

En los países en vías de desarrollo más de 5 millones de niños mueren cada año a causa del hambre y la malnutrición y nacen más de 20 millones de niños con bajo peso, con los consiguientes riesgos de morir durante la infancia, o de sobrevivir con incapacidades físicas y/o cognitivas a lo largo de toda su vida.

Lucha contra el hambre por parte de la FAO


La FAO dice que es lamentable que se haga tan poco por luchar contra el hambre, aunque los recursos necesarios para hacerlo con eficacia son minúsculos cuando se comparan con los beneficios.

El Informe SOFI 2004 afirma que sin los costes económicos directamente imputables al tratamiento de las lesiones causadas por el hambre, habría disponibles más fondos para combatir otros problemas sociales.

Además, hay que añadir los costes indirectos derivados de la pérdida de productividad y renta en los países en vías de desarrollo.

No obstante, el Informe SOFI 2004 considera como una nota optimista el hecho de que más de 30 países, casi la mitad del mundo en vías de desarrollo, hayan demostrado que un rápido progreso es posible; estos países han reducido el porcentaje de personas hambrientas al menos en un 25% durante la década de los años 1990.

En el África subsahariana, la proporción de estados de malnutrición ha descendido desde un 36% a un 33%. Según el Informe SOFI 2004, "existe una amplia evidencia de que puede conseguirse un rápido progreso aplicando una estrategia de doble vía, que ataca las causas y las consecuencias de la extrema pobreza y el hambre.

La vía número uno incluye intervenciones para mejorar la disponibilidad de alimentos y de medios económicos para los pobres, estimulando las actividades productivas. La vía número dos tiene como objetivo programas que procuren para las familias más necesitadas un inmediato acceso a los alimentos.".