lunes, 8 de octubre de 2018

Las dietas y la globalización


La globalización tiene efectos también sobre la dieta. Cada día se extiende más la denominada dieta Occidental, que prefiere la comida rápida o envasada a los productos frescos, naturales y cocinados al método tradicional.

Los lípidos o grasas son una gran fuente de energía, pero también pueden ser las causantes de enfermedades por la acumulación de colesterol. Esto puede evitarse sabiendo qué tipo de grasas consumir: las monoinsaturadas o poliinsaturadas reducen el colesterol malo -LDL-.

La barriga es una de las zonas del cuerpo donde se notan más los excesos, tanto en los hombres como en las mujeres. Conseguir un vientre plano y unos abdominales musculosos no sólo es cuestión de ejercicios. La dieta y una actividad aeróbica ayudan a perder grasa abdominal.

El plátano o banana es una de las frutas más saludables que podemos tomar, además de tener un dulce sabor y cualidades vaciantes. No aporta excesivas calorías, pero sí potasio, vitamina B2 y B6, ácido fólico y fibra natural.

Los expertos de la Unión Europea no tienen ninguna duda de que el exceso de sal provoca hipertensión, problemas cardiovasculares y obesidad. Por eso, planean cambiar la normativa que rige las industrias alimentarias para reducir en un 16% el contenido de sal de los productos elaborados.

Los expertos han comprobado que consumir frecuentemente verduras y frutas de color rojizo, azulado o morado, ayuda a mantener el sistema nervioso y sus capacidades cognitivas en perfecto estado.

Su contenido en antiocina, con efectos antioxidantes, previene el Alzheimer.Aunque estén sanos, los niños desde los 7 años que presentan obesidad tienen mayores posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares de adultos, según un estudio de la Clínica Infantil Nemours, de Estados Unidos. Los expertos recomiendan tomar medidas más contundentes contra el sobrepeso.

Un estudio realizado entre medio millón de personas ha llegado a la conclusión que la dieta Mediterránea reduce en un 33% las posibilidades de padecer un tumor gástrico, un cáncer que es la segunda causa de muerte en el mundo. Hasta ahora no se había estudiado el efecto de la dieta mediterránea en conjunto, sólo de sus componentes por separado.

El pescado, sea blanco o azul, es una fuente inmejorable de proteínas y vitaminas, pero sobre todo, contiene grasas poliinsaturadas que ayudan a combatir el colesterol. ¿En qué se diferencia un pescado blanco de uno azul? Precisamente en la cantidad de este tipo de grasas que contiene.